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Bovinos 30/05/2022 M.V Esteban Garcia

Manejo del comedero y de la entrega del alimento en el engorde a corral

A pesar que el sistema de engorde a corral lleva años instaurado como práctica corriente en nuestros sistemas ganaderos, es consulta habitual y recurrente cual es la forma más adecuada de

alimentar a los vacunos confinados en los corrales.

Aunque la relación entre el manejo de la entrega de comida, el consumo de alimento, la performance animal y la incidencia de desórdenes metabólicos no está del todo clara, se atribuye la reducción de eficiencia y la acidosis subclínica que se producen, a los patrones erráticos de alimentación y consumo de los vacunos.

Las prácticas de manejo de comedero como entregas programadas, múltiples entregas diarias y rutina horaria, tienen por objetivo reducir las variaciones en el consumo de alimento y por ende los trastornos que se producen en concomitancia. Por otro lado es deseable controlar los patrones de consumo para evitar la ingesta aberrante de raciones concentradas con la consecuente acidosis clínica y/ o muerte.

El manejo de la alimentación tiene que ser un proceso dinámico, adaptándose al tipo de dieta, categoría animal, condiciones climáticas y capacidad/ disponibilidad de comedero, y que por lo tanto depende mayoritariamente del alimentador y su interacción con los animales confinados en los corrales.


Alimentación y Consumo

Existe una dicotomía entre las decisiones de manejo de comedero del alimentador y la motivación de la hacienda para comer. La conducta de consumo de la hacienda es manejada por una pérdida de la saciedad que suprime el apetito. La hacienda consume más comida cerca de la puesta y de la salida del sol, altas temperaturas pueden reducir el consumo durante las horas de sol pleno.

Hickman et. al (2002) observaron que entre un 7.5% -20% de los animales pueden no consumir en un período de 24 hs; también hay factores no biológicos que regulan el consumo, la hacienda aprende a acercarse al carro alimentador, responde a cambios climáticos y adquiere aversión a algunos alimentos. Suficiente comida con entregas programadas consistentes reducen las conductas agresivas al momento de la entrega de la ración y mejoran la eficiencia productiva. La composición de la dieta (nivel de fibra, humedad, etc) también se convierte en un “regulador” del consumo. En la práctica diaria la sobrealimentación se produce como consecuencia del deseo de empujar a los animales a mejores ganancias, o de descuidos o irregularidades en la medida del alimento ofrecido.


Manejo de la entrega de alimento

La entrega limitada de dietas altamente concentradas implica una restricción en la asignación del alimento con respecto a la ingesta de materia seca esperada, así la performance de la hacienda puede predecirse. Cuando se maximiza el manejo de la entrega de alimento siguiendo estos preceptos, la hacienda tiende a ser más eficiente que lo esperado a través de los modelos de simulación (Loerch- Fluharty 1998).

Entregas programadas implican en la práctica pequeñas restricciones en la oferta de materia seca que pueden llegar a un 5-10% del consumo esperado de materia seca. Como en los programas de restricciones, la hacienda remueve el alimento de los comederos relativamente rápido, dejándolos vacíos gran parte del día, de esta manera el rango de crecimiento es predecible y en general la eficiencia de conversión se mejora con respecto a la hacienda alimentada “a comedero lleno” (Plegge 1986).

Este método es el más utilizado por los feed lots de Estados Unidos, elimina la tendencia de los alimentadores a alimentar a comedero lleno, con la consecuente posibilidad de trastornos alimentarios; es susceptible de errores de juicio sobre la cantidad de alimento a entregar y más sensible a los cambios horarios de las entregas, siendo por lo tanto el alimentador una pieza fundamental a la hora de observar e interpretar todas las variables.

El patrón de consumo debe mantenerse constante, por esto es necesario llevar registros de las entregas de alimento y del rechazo del mismo en el comedero, y al momento de reasignar cantidades tener la información de los días previos. Un solo día de comedero vacío no significa que el corral precise más alimento; un corral puede tener episodios de sobrealimentación del 10-30% en 24 hs. Los síntomas que se producen por sobre-consumo en general se evidencian a las 48-72 hs de producido, siendo otra de las causas por las que se requiere tener registros.

Los costos del manejo de comedero no van más allá de unos pocos minutos cada día, la clave es utilizar registros para tener datos fiables, observar el comportamiento de los animales y alimentarlos con una dieta balanceada; esto es un “arte”, que requiere práctica y dedicación, pero que con el tiempo se convierte en una “rutina” sencilla que mejora sustancialmente los costos de producción.


Fluctuaciones en la entrega de alimento

Loerch y Burns en un estudio realizado con novillos divididos en dos lotes, alimentados durante 56 días ad libitum vs manejo de comedero limpio, obtuvieron que no hubo efecto en la ingesta diaria de materia seca ( 9.18 vs 8.95kg, P>0.10), pero el aumento diario de peso fue menor (0.94 vs 1.71kg; P<0.05) y la eficiencia de conversión alimenticia se incrementó (9.58 vs 5.35; P<0.05) en los animales alimentados ad libitum. El alimento rechazado/ desperdiciado, al igual que pasa en la práctica a campo, es parte importante del incremento en la eficiencia de conversión.

En otro ensayo, Galyean et al (1992) utilizaron un estricto programa de entrega de alimento en novillos alimentados durante 84 días; introdujeron variaciones en la entrega del 10% con respecto al control, tanto semanales como diarias. Las fluctuaciones semanales no afectaron al lote con respecto al control. Las fluctuaciones diarias causaron un 6.5% de reducción en la ganancia diaria (P<0.10) y un 7% de incremento en la eficiencia de conversión alimenticia (P<0.10), estas diferencias en el desempeño productivo ocurrieron en los primeros 56 días. Estos resultados se manifiestan y son evidentes cuando los animales están en sistemas de alta performance productiva. Bierman y Pritchard (1997) obtuvieron una mejora en la eficiencia de alimentación sin afectar la ganancia de peso cuando compararon animales con continuo acceso al alimento vs entrega programada con variaciones minimizadas. (Figura 1)


 


Las entregas erráticas de comida pueden tener por origen que el alimentador esté proveyendo cantidades inconstantes de comida, o que los animales estén teniendo un patrón errático de consumo.

Los planes de alimentación consistentes (Figura 2) proveen estabilidad constante a la fermentación y metabolismo ruminal, evitando la acidosis; crear hábitos de consumo respetando los horarios de las comidas redunda en mejoras de la performance. Por lo tanto se deben evitar los patrones de entregas de materia seca con variaciones cíclicas.



Frecuencia de la entrega de alimento

Pritchard y Knutsen (1995) obtuvieron similares consumos de materia seca, pero mayores ganancias de peso (P<0.05) y menores eficiencias de conversión (P< 0.05) en novillos alimentados durante el fin del verano una vez al día, cuando la ración se entregaba 16:30 hs vs 07:00 hs. Hábitos de los bovinos y cuestiones termodinámicas estarían envueltas.

Hanke et al (1981) no obtuvieron diferencias en performance entre racionar una o varias veces al día. Pritchard y Knutsen (1995) observaron que en algunas circunstancias alimentar dos veces al día mejora la ganancia de peso vs alimentar una vez por la mañana, la explicación parece ser que varias comidas reduce la magnitud de errores en la alimentación, como así también la posibilidad de sobre-consumos (Figura 3).